domingo, 18 de abril de 2010

Curro Jiménez

La verdadera Histria del Barquero de Cantillana

Seguro que en más de una ocasión se han planteado si realmente existió Curro Jiménez, el protagonista de la popular serie televisiva aparecida en el año 1978, y a quien dio vida el actor Sancho Gracia. Espero no decepcionarles al descubrir que, si bien es cierto que existió un bandolero cuyo nombre corresponde al de “Curro Jiménez” (aunque fue popularmente conocido como “el Barquero de Cantillana”), no son ciertas todas y cada una de las anécdotas que la serie hizo suyas. La historia de un personaje elegido al azar fue escrita con lances y pasajes de la vida de distintos bandoleros. Prueba significativa de ello es que el verdadero Curro (o “Frasquito”, como es probable que también le conocieran) no puede ubicarse en la Guerra de la Independencia, y por tanto enfrentarse a los franceses, ya que no nació hasta 1820.

Su nombre completo fue el de Francisco Antonio Jiménez Ledesma y nació en el municipio de Cantinalla (Sevilla). Era el único hijo de una familia que se sustentaba de los dineros que el padre obtenía en su profesión de barquero, transportando mercancías y pasajeros en una barca que atravesaba el Guadalquivir desde Cantinalla hasta Sevilla.

(Debo señalar que hay autores que identifican a nuestro protagonista como Andrés López Muñoz, tratándose de la misma persona. Todo es probable en este personaje mitad historia mitad leyenda.)

Aunque Curro ayudaba a su padre en el oficio, la débil salud de éste forzó que D. Antonio, el alcalde, pusiera a otra persona a cargo de los remos. El muchacho, un zagal de diecisiete años, se convirtió entonces en el único sostén de la familia, dedicándose a todo tipo de labores en el campo.

No pasaría mucho tiempo antes de que su padre muriera y Curro reclamara al alcalde el puesto de barquero. Pero éste ya había adjudicado la barca a otra persona. Curro prometió vengarse de tan manifiesta injusticia. Su audacia sólo sirvió para que, por temor a las posibles represalias del edil, todos en el pueblo le negaran un empleo cuando el joven comenzó a buscar trabajo.

Con 18 años cometió la osadía de enamorarse de María, la joven prometida de Enrique, hijo del alcalde. Esta nueva temeridad le costó una tremenda paliza, con el resultado de varios huesos rotos, a cargo del mentado Enrique y dos de sus primos. A pesar de que se abrió un proceso por la agresión, la influencia del alcalde hizo que los acusados fueran absueltos de sus cargos. Y la venganza no se haría de esperar. Una mañana de domingo Curro se dirigió a casa del regidor donde, de mortales navajazos, acabó con las vidas de Enrique y sus dos primos. Después huyó y se escondió en la sierra. Había nacido un bandolero.

La primera aparición de la banda de Curro Jiménez fue en Cantillana, a la muerte de la madre de Curro. El bandido, considerando a D. Antonio responsable del fallecimiento, prendió fuego al cortijo donde éste almacenaba la cosecha anual. El edil consiguió que los alcaldes de varios municipios de la comarca solicitaran ayuda al gobernador de Sevilla, quien organizó diversas partidas de Escopeteros para capturarle. Ninguna tuvo éxito. En pocos meses la banda del “Barquero de Cantillana” se hacía famosa. Entre sus miembros destacaban “el Mochuelo”, “el Malos Pelos”, “el Guindilla”, “el Zurdo” o “el Algarrobo”, entre otros.

Y parece ser que María, la primera pretendida de Curro, y personaje principal en el comienzo de la vida delincuencial del mismo, nunca más se cruzó en su vida. Así el corazón del bandolero quedaba libre para ser ocupado por Amparo, sobrina del alcalde de La Algaba (resulta curiosa la poderosa atracción que los bandoleros ejercieron sobre las mujeres, sobre todas las de buena posición) y uno de los más encarnizados perseguidores de Curro.

La pareja se estuvo viendo hasta que el tío de la joven se enteró. Entonces ofreció una espectacular recompensa para quien presentase al bandolero vivo o muerto. Esta situación sólo sirvió para que la mujer se marchara con Curro al cortijo de Las Cañas, guarida de la banda. Pasado un tiempo, y temiendo por la seguridad de la dama en el cortijo, ésta se ocultó en Burguillos, en casa de Dolores Muro, una parienta del padrino de Amparo.

Pero lo que “el Barquero” ni Amparo podían prever era que Dolores se enamorara del proscrito. Y pasaron los días y las visitas del hombre a su amada hasta que una noche Dolores le declaró su amor. Curro la rechazó y en venganza la resentida mujer envenenó a la joven. Si el amor por Amparo estuvo a punto de regenerar al bandolero, la muerte de ésta forzó que su agresividad se duplicara. “El Barquero de Cantillana” se convirtió entonces en uno de los criminales más sanguinarios de Andalucía.

Meses más tarde llegó a oídos de Curro que una nueva banda estaba cometiendo numerosos robos en la comarca, y que todos ellos le eran falsamente atribuidos a la suya. Averiguó que el grupo estaba encabezado por el alcalde de Posadas y un acaudalado terrateniente de esa población. Como venganza, y tras tenderles una trampa, los dos hombres fueron ahorcados en la misma fachada del Ayuntamiento de Posadas, no sin antes hacer suyos unos documentos que poseía el primer edil en los que se indicaba el nombre de los miembros de la partida que estaba cometiendo los robos en nombre de la banda de Curro.

Tras peligrosas gestiones el Barquero de Cantillana consiguió entrevistarse con Jaime de Almirola, Gobernador de Sevilla y, tras unos minutos de “convincente negociación”, consiguió que éste publicase la lista de la banda, entre cuyos nombre se encontraba el de Juan de Guzmán, alcalde de La Algaba. El edil, tras salir airoso de las acusaciones contra él vertidas tras el aireamiento de la lista, crea una nueva partida de 25 miembros para la captura del bandolero. Al frente de la misma pone a “Matasiete”, un temido matón a sueldo.

Pero la confianza en su número, y en el supuesto factor “sorpresa” para la captura, les hizo olvidar el entramado de espías de que disponía “el Barquero”. Los hombres de Curro Jiménez tendieron una emboscada a sus perseguidores, propiciando el mayor crimen de la banda al asesinar a la totalidad de la partida. Tras ello no pasaría mucho tiempo antes de que el alcalde de La Algaba terminara sus días colgado de la rama de un olivo.

La mañana del día 01 de noviembre de 1849, y tras más de tres meses de ocultación en la Sierra de Cazalla, “el Barquero” decide hacer una visita a la venta de su compadre Juan Galindo. Allí, un buhonero atraído por la fuerte recompensa que daban por Curro, delató su presencia a la Guardia Civil. Poco después numerosos agentes rodeaban el cortijo esperando la salida del bandolero. Al romper el día y a lomos de “Pantalones”, el caballo alazán que tantas veces le había salvado la vida, el bandolero salía de la venta.

En esta ocasión el galope de su montura no fue lo suficientemente veloz. El animal sería el primero en caer al suelo mortalmente herido. Aparapetado detrás de un árbol, y tras una brava resistencia en la que provocó algunas de las primeras bajas en el recién creado Cuerpo de la Benemérita, Francisco Antonio Jiménez Ledesma, alias “el Barquero de Cantillana” y popularmente conocido en la actualidad como “Curro Jiménez”, moría abatido a tiros. Fallecía a la temprana edad de 29 años y de la manera que el novelista Fernández y González apostilló en su obra: “Murió en carácter, como deben morir los valientes: vestido, calzado y sin sacramentos”.

11 comentarios:

  1. En los tiempos que vivimos, deveria de haber un Francisco Antonio Jimenez Ledesma en cada barrio del mundo, para tratar a navajazos las injusticias de este puto mundo de MIERDA.

    In the times we live, deveria to be an Antonio Jimenez Francisco Ledesma in every neighborhood of the world,to treat slashes the injustices of this world fucking SHIT.

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  2. Di que sí Emilio... Un curro Jiménez en cada Barrio para joder vivos a los chupatintas que nos oprimen desde aquella época... Viva Curro Jiménez...

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  3. Aquí tuvimos a Juan Moreira.Una vida muy parecida a la de Curro,como también lo fueron sus muertes.Se le contabilizaron 16 homicidios,de ellos 9 con arma blanca( usaba un enorme puñal que aquí llamamos facón).Y pensar que los yankees nos imponen su Bowie que al lado de los nuestros era un bebé de pecho....
    Vivan los Curro y los Moreiras!

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  4. Hola. Hubiera sido muy bueno el haber puesto la fuente del texto sobre el Barquero de Cantillana. Gracias.

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  5. Es una verdadera pena que los que aparentemente quieren demostrar paz y honestidad son los que verdaderamente provocan la violencia. El poder de los poderosos. Si estos poderosos fueran honrados les habrían dado la razón a Curro Jiménez. Los políticos de España poco han cambiado desde entonces. Matar sin armas es menos delito o matar de hambre. ¡Viva Curro Jiménez!

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  6. Es una verdadera pena que los que aparentemente quieren demostrar paz y honestidad son los que verdaderamente provocan la violencia. ¡¡El poder de los poderosos!! Si estos poderosos fueran honrados les habrían dado la razón a Curro Jiménez. Los políticos de España poco han cambiado desde entonces. ¿Matar sin armas es menos delito o matar de hambre? ¡Viva Curro Jiménez!

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  7. Es una verdadera pena que los que aparentemente quieren demostrar paz y honestidad son los que verdaderamente provocan la violencia. ¡¡El poder de los poderosos!! Si estos poderosos fueran honrados les habrían dado la razón a Curro Jiménez. Los políticos de España poco han cambiado desde entonces. ¿Matar sin armas es menos delito o matar de hambre? ¡Viva Curro Jiménez!

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  8. Es una verdadera pena que los que aparentemente quieren demostrar paz y honestidad son los que verdaderamente provocan la violencia. ¡¡El poder de los poderosos!! Si estos poderosos fueran honrados les habrían dado la razón a Curro Jiménez. Los políticos de España poco han cambiado desde entonces. ¿Matar sin armas es menos delito o matar de hambre? ¡Viva Curro Jiménez!

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  9. Es una verdadera pena que los que aparentemente quieren demostrar paz y honestidad son los que verdaderamente provocan la violencia. El poder de los poderosos. Si estos poderosos fueran honrados les habrían dado la razón a Curro Jiménez. Los políticos de España poco han cambiado desde entonces. Matar sin armas es menos delito o matar de hambre. ¡Viva Curro Jiménez!

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  10. Es una verdadera pena que los que aparentemente quieren demostrar paz y honestidad son los que verdaderamente provocan la violencia. El poder de los poderosos. Si estos poderosos fueran honrados les habrían dado la razón a Curro Jiménez. Los políticos de España poco han cambiado desde entonces. Matar sin armas es menos delito o matar de hambre. ¡Viva Curro Jiménez!

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  11. Muy buena cronica...., y comparto la opinion de algunos de los comentaristas, en los politicos de hoy se echa en falta esa bravura.

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